-¡Hombre, Cuánto tiempo tío!
-¡Ostias!, sí que es verdad. Hacía ya mucho que no nos veíamos… Desde que acabamos la carrera para ser exactos, ¿verdad? ¿Cómo te va todo?
-Bueno, no me va muy allá la verdad. Realmente estoy bastante quemado tío. ¿Y tú, qué tal vas?
-Bueno, a mi la verdad no me va del todo mal. ¡Joder! ¿Tienes tiempo? ¿Tomamos un café y nos ponemos al día?
-Perfecto, tenía ganas de verte. Vamos para allá.
…
-Bueno, cuéntame, ¿Qué te pasa?, ¿Por qué estas tan quemado?
-Buff, pues tío la vida es una puta mierda joder. ¿Tu te crees? Llevo toda la vida currando en la empresa, lo tenía todo hecho para ascender después de tantos años de carrera profesional. ¡ERA MI MOMENTO! ¡JODER! Pero siempre está el típico chupapollas lameculos, que no sabe hacer la ‘o’ con un canuto…
-Joder tío, la misma mierda de siempre…
-…mira, ese hijo de puta, le ha lamido tanto las pelotas al jefe para conseguir el ascenso que el muy cabronazo tiene los huevos mas relucientes que dos putas bolas de nácar.
-¡Que les den por el culo tío!
-Ya, en el fondo tienes razón, pero es que la broma esta en 100.000,00€ anuales más. Era mi oportunidad de conseguir el chalet, era mi oportunidad de mi BMW X5, era mi oportunidad de…
-Por cierto, y tu mujer, ¿Cómo esta? Sigues con ella, ¿verdad?
-Si, sigo con ella. Esa zorra es una máquina de gastar dinero. Tengo que currar 48 horas al día para satisfacerle todos los caprichos. ¡Estoy harto de esa golfa!
-…
-No puedo más. Menos mal que de vez en cuando me follo a mi secretaria, un bollito recién salido de la universidad… ya sabes… las jóvenes aspirantes tienen que subir en la empresa de alguna manera. JAJAJA
-jejejeje, ¡Estas hecho un maldito perro viejo!
-Jajajaja, la verdad es que si, pero bueno, ¿y tú qué? Cuéntame, ¿que tal te va todo?
-Bueno, lo mío es algo más largo que contar… ciertamente, no ha sido un camino de rosas mi vida.
-Pero bueno, a ver, ¿no me dijiste que no te iba del todo mal? Cuéntame anda, que quiero saber.
-Pues nada, al acabar el doctorado entre a trabajar en aquella empresa. Entre con cargo de director de ventas en sector de expansión. Tío te juro por Dios que me hinché a ganar pasta. Era una buena época y vendíamos bien por todo el mundo. Mi puesto conllevaba estar viajando mucho, una semana Alemania, otra semana Canadá, otra semana Inglaterra… Tenía que estar en continuo movimiento, teníamos que exportar la marca allá donde fuera posible, y me fue la vida en ello.
-¡Siempre fuiste un tío con dos cojones!
-Si, tienes razón, jejeje. Y puede ser que ese par de cojones hizo que mi vida diera un vuelco de 180º…
-¡Joder, explícate!
-… ¿Te acuerdas de mi novia en la universidad? Pues con el tiempo se convirtió en mi esposa. Tuvimos una niña, preciosa, ahora creo que tendrá los 18 años, o quizás 19, ya no lo recuerdo bien.
-Me estas hablando de una manera un tanto extraña, como si no supieras de ellos.
-Realmente es así. No sé si debería de contarte la historia. Pero es posible que necesite hablar con un viejo amigo y dejar libre la mente durante al menos un rato…
-¡Para eso están los viejos amigos, joder!
-Gracias. Pues bien, yo tenía que irme un par de semanas a la India. Por tema de trabajo me fui a pasar dos semanas allí. Teníamos un cliente potencial que parecía que iba a darnos mucho negocio. Planeamos dos semanas para establecer contacto, enseñar el producto a los clientes e intentar abrir nuevas vías de ventas con potenciales compradores. La idea era buena, pero al cliente no llego a gustarle ni el proyecto, ni los plazos, ni nada. El puto indio se cerró en banda. Con lo que decidí marcharme de vuelta a España. No quería tirarme allí más de una semana sin hacer nada.
Decidí darle una sorpresa a mi mujer. Hacía tiempo que no teníamos unas vacaciones como el resto del mundo, con lo que se me ocurrió comprar unos billetes para un crucero por el mediterráneo. La niña ya tenía cuatro años y no sería problema llevárnosla de viaje.
-Una gran idea.
-Sí, era una buena idea, pero maldita fue la hora que entre a mi casa y me vi a mi mujer a cuatro patas follándose a un negro en mi salón.
-¿¿QUE…ME…DICES??
-… A partir de ahí perdí el control de mi mismo.
-…
-Me fui directo a la cocina y cogí el cuchillo más grande que encontré. Estaba enloquecido, no cabía dentro de mi tanto odio. Me plante delante del negro, aun me acuerdo que el hijo de puta me decía la jodida frase que siempre se dice en estos casos… ‘…no es lo que parece…’. ¡Me cago en Dios! ‘¿No es lo que parece?’ le pregunté. A mí lo que me parece es que estabas follandote a mi mujer maldito bastardo. Acto seguido le clave el cuchillo en el cuello. Se desangró al instante.
-…!
-Ella no hacía más que llorar, estaba aterrorizada, encogida en una esquina de la cama suplicando clemencia. Lo único que hacía era repetir una y otra vez el nombre de mi hija; el nombre de nuestra hija. Aun puedo oírla repitiéndolo sin cesar. Con ella la cosa no fue tan rápida. Estaba fuera de mí. Me la folle primero, y luego la torture poco a poco hasta que su hilo de voz se apago para siempre.
-¿Pero qué coño me estas contando?
- A mi me metieron en un centro psiquiátrico durante unos quince años. Mi abogado alegó enajenación mental, locura transitoria y todas las mierdas juntas que se le puedan ocurrir a uno para que la reducción de la condena fuera lo mayor posible. Lo peor del caso fue que mi hija entro con cuatro años en un centro de acogida social para niños y nunca consiguió una familia que la adoptara y le diera el cariño que no pudimos darle nosotros. Lo último que se de ella es que con dieciséis años abandono el centro con un chico. Que tiene un gran problema con la heroína y que se prostituye para poder pagarse sus dosis…
…Las putas monjas le contaron la verdad. Le contaron qué paso con su familia, y la niña no quiere ni verme. Lógico. Yo tampoco querría ver a un animal como yo que me jodió la vida con tan solo cuatro dulces años.
-Sinceramente, me has dejado de piedra. Es que no se qué coño decirte. Estoy absolutamente sin palabras…
-Tranquilo, te entiendo. Pero bueno, yo cumplí mi condena y aunque lo que hice no se puede pagar con nada del mundo, la vida me ha dado una segunda oportunidad. Ahora vuelvo a empezar de cero. Borrón y cuenta nueva, y créeme amigo mío cuando te digo que tu vida no va a ser el chalet, ni el BMW. Tu vida vas a ser tú y los tuyos. Tú y los que te quieren. Aprovéchala.
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